A pedido de un lector o lectora anónimo (que escribe muy parecido a mi mamá por cierto jeje) voy a expresar mi opinión sobre un tema que preocupa a muchos (y de todas las edades) que tiene que ver con una presunta falta de interés de mi generación y las siguientes para con los temas que suceden en la actualidad (política, social, etc).
Cuando digo presunta, no estoy negando el problema. De hecho el tema existe y es, entre alarmante y peligroso ya que la falta de crítica ideológica y el desinterés expresado en la famosa frase “los políticos son todos chorros así que me chupa un huevo lo que hagan o dejen de hacer” les facilita el camino a los embusteros y a los especuladores hacia ocupar cargos de poder sin ningún tipo de control.
En contrapartida creo que hay dos o tres factores que, lejos de justificar a los que no les importa un carajo, atentan contra la fluida circulación de ideas y puesta en común/marcha en la sociedad.
Uno de ellos, creo, tiene que ver con el estado actual de nuestro gobierno. Es decir, el funcionamiento (imperfecto pero estable) de la democracia es un logro que, como sociedad es imprescindible pero que aletarga de alguna manera la reacción contestataria de gran parte de la sociedad. Digo… Durante la dictadura, el enemigo era claro, visible y palpable, todos sabían (o por lo menos todos los de ciertos ámbitos donde se suelen gestar las reacciones) que el gobierno de turno era una imposición ilegitima que se estaba cobrando víctimas a través de la clandestinidad. Hoy, más allá de ciertos errores, u horrores del gobierno, este, es producto de la decisión de la sociedad en conjunto y por lo tanto, es más difícil “juntarse a discutir”.
Por otro lado, el papel de las universidades esta variando a la orden del mercado. Sobre todo, creo que las privadas solamente abogan por enseñarles a los estudiantes el tema que se va a aprender perdiendo poco a poco ese histórico valor como institución que tenia que ver con el ser un formador de opinión y a la vez, un dador de herramientas para la vida en sociedad. (Estoy seguro que hoy en día se está recibiendo gente sin saber siquiera quién es el ministro de economía de la nación).
Por último, veo actualmente que existe un pésimo manejo de la información y un defasaje de lo que realmente es importante, que desde los medios de comunicación llegue a la gente. La televisión basura, los medios amarillistas y el Tinellismo se han engullido lentamente a las buenas propuestas comunicacionales de antaño. (y no estoy diciendo que está mal que existan, porque todos necesitamos distendernos y entretenernos sin necesidad de estar pensando, lo que critico es que la buena televisión, la buena radio y la buena prensa escrita no ha encontrado la forma de ponerse a la par y convivir competitivamente).
Entonces, lejos de ser los únicos factores, creo que estas tres cuestiones son fundamentales de atender a la hora de analizar el problema del desinterés en la actualidad. El compromiso estará entonces en intentar recuperar el entusiasmo, conociendo la actualidad y los inconvenientes que nos lo dificultan.