
A ver…
Diarios, revistas, noticieros, programas baratos de las cuatro de la tarde, radios y demás medios de comunicación están desde el mismísimo origen de la transmisión de información, pugnando por acaparar primicias y sobre todo, tratando en forma desmedida el “tema de moda” por el simple hecho de que se construye alrededor del mismo, una red mediática que asegura la palabra mas cotizada por la gran mayoría de estos medios. VENDER.
Este, mi pequeño medio, también quiere, despacito y por la ventana, entrar en esta infinita pugna o, mejor dicho, jugar a entrar ya que, no me interesa el tema, ni salir a competir contra nadie, y lamentablemente, no tengo ninguna posibilidad de vender… (Que vivan las contradicciones, sin las cuales, a mi entender, no existiría la ideología).
Entonces… Que venga Gaby Álvarez. Un pobre tipo que por un ataque de histeria y un poco de vodka en la sangre, modificó su vida de forma radical.
Claro tiene que quedar, ante ustedes, mis amigos que no estoy defendiendo su accionar, de hecho ni siquiera me importa que pueda pasar con el. Lo que intento es utilizar el caso que nos compete como ejemplo al tema al que realmente quiero llegar. Las imprudencias, son algo que lamentablemente están intrínsecas en el funcionamiento del ser humano como tal. Todos las cometemos y las vemos cometer y por lo tanto, creo que vivimos en una suerte de lotería provocada por nuestras propias acciones y formas (unos mas… otros menos).
No caben dudas de que el tipo es un pelotudo porque hasta un nene sabe que si le metes el freno de mano a un auto que viene a 140 kilómetros por hora te vas a ir a parar a la mierda pero lo que me anda dando vueltas en la cabeza, lo que realmente quiero evidenciar es como, ante alguna acción canchera, errónea o desconsiderada, nuestra vida puede cambiar para siempre sin necesidad de que seamos asesinos, violadores o motochorros (el termino mas facho del verano).
Este artículo, bastante pelotudo, no deja ninguna enseñanza ni le hace ningún bien al que lo lea. Las imprudencias las vamos a seguir cometiendo (lamentablemente) y muchos las van a seguir pagando (lamentablemente). El punto es intentar tomar conciencia de nuestras formas e intentar sacar conclusiones de, hasta donde nos conviene ser imprudentes y desde donde empezamos a ser peligrosos.
2 comentarios:
Hay sentimientos que nacen en el lugar correcto y le apuntan al tipo equivocado.
Qué mal la injusticia toda en general, dicho boludezcamente.
Pero que de todo tenga la culpa Bush ...??!! es un infantilismo bobo, cuanto menos.
Es como que el tipo es el unico que anda tirando piedras en el barrio. Y no defiendo a nadie. Es que solamente me pongo a pensar qué pasaria si a Jorgito lo dejan en penitencia sin salir por una semana ... nadie, digo nadie, andaria por la calle tirando piedras a los chicos buenos? ... uhmmm ...
Con todo respeto,
Daniel
Comprendo daniel tu comentario. De todas maneras, a lo mejor por un error del redactor (yo) o un no comprendimiento exacto del receptor (vos), se produce algo de ruido.
Lo que quice expresar fue que mediante el ejemplo citado, el representante máximo de los EEUU evidenció una falta de respeto a la historia. Y desde ya, tanto vos, como yo y cualquiera, sabemos que no fue Bush presidente durante el resto de los hechos mencionados.
Por sobre todo agradezco tu comentario. Es la forma de que este tipo de cosas funcione.
Nacho.-
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