
Dado que es mi cumpleaños (pueden saludarme dejando un comentario) me voy a tomar el placer de escribir una simpleza que para mi es muy importante. Despotricar es sano (ya lo comenté en otro artículo) y me encanta, así que me voy a ocupar de mi enemigo público número Dos… (El uno es Baby Etchecopar).
Amigos… Oiganme, quiero contarles como odio al abominable ser que cada tanto se mete en mi psiquis y me tortura, me taladra, me percute.
Muchos deben conocerlo, se hace llamar POCHOCLIN. Es rojo, petisito y tiene cara de boludo alegre. Sale en el peor momento a castigarme que es cuando puedo relajarme, despejar mi mente y me dispongo a ver placenteramente una película.
Tiene mil defectos. Repasemos. El muy idiota quiere conquistar a una vaso de Pepsi. No se da cuenta que son de distintos géneros. Que cuando garchen se le va a humedecer todo el interior y sus pochochos no van a servir más, o acaso que se le va a meter la puta pajita en el ojo cuando se quieran dar un beso.
El forro va a comprar pochocho. Por que mierda no se lo come de su puñetera cabeza. Es un tacho de pochoclo que compra pochoclo. Es como que el dueño de una casa de desmonte vaya a comprar leña para prender el hogar.
Por otro lado, que carajo le pasa que cuando tiene un impulso sensorial se le saltan los maíces de la cabeza. Entonces el muy tarado cada vez que va a visitar a alguien le deja el piso lleno de pochochos porque se le derraman ante cada exaltación…
Y encima vuela un plato volador sin un traje espacial y toca en una banda que se llama La banda Caramelo. Maldito Baboso, mientras me obliga a hacer silencio, a ubicar las salidas de emergencia y a apagar el celular… Pero con que autoridad Bastardo…
Lo odio. Lo odio. Lo odio.
Amigos… Oiganme, quiero contarles como odio al abominable ser que cada tanto se mete en mi psiquis y me tortura, me taladra, me percute.
Muchos deben conocerlo, se hace llamar POCHOCLIN. Es rojo, petisito y tiene cara de boludo alegre. Sale en el peor momento a castigarme que es cuando puedo relajarme, despejar mi mente y me dispongo a ver placenteramente una película.
Tiene mil defectos. Repasemos. El muy idiota quiere conquistar a una vaso de Pepsi. No se da cuenta que son de distintos géneros. Que cuando garchen se le va a humedecer todo el interior y sus pochochos no van a servir más, o acaso que se le va a meter la puta pajita en el ojo cuando se quieran dar un beso.
El forro va a comprar pochocho. Por que mierda no se lo come de su puñetera cabeza. Es un tacho de pochoclo que compra pochoclo. Es como que el dueño de una casa de desmonte vaya a comprar leña para prender el hogar.
Por otro lado, que carajo le pasa que cuando tiene un impulso sensorial se le saltan los maíces de la cabeza. Entonces el muy tarado cada vez que va a visitar a alguien le deja el piso lleno de pochochos porque se le derraman ante cada exaltación…
Y encima vuela un plato volador sin un traje espacial y toca en una banda que se llama La banda Caramelo. Maldito Baboso, mientras me obliga a hacer silencio, a ubicar las salidas de emergencia y a apagar el celular… Pero con que autoridad Bastardo…
Lo odio. Lo odio. Lo odio.